lunes, 23 de marzo de 2020

ACTITUDES QUE ABORRECE DIOS

7 actitudes que Dios aborrece según la Biblia ¡Cuidado con caer en ellas!



Proverbios 6:16-19 “Seis cosas aborrece YHVH, y aun siete abomina su alma: Ojos altivos, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, corazón que maquina planes perversos, pies presurosos para correr al mal, testigo falso que habla mentiras, y el que enciende rencillas entre sus hermanos.”

Todos sabemos que Dios es amor, por eso a muchos les cuesta creer que Él pueda aborrecer algo. Sin embargo, la Santa Biblia es clara y nos da una lista detallada de cosas que literalmente Dios aborrece. Estas son actitudes que dañan profundamente nuestra alma y nos alejan de su amor. ¡Así que evítalas a toda costa!

Dice la palabra de Dios:

1) Ojos altivos
La soberbia es el primer pecado capital y fuente de todos los vicios, por lo que el sabio suplica a YHVH no le haga “altivo de ojos”. Nada tan opuesto a la sabiduría, que exige humildad profunda y docilidad plena a sus enseñanzas. El orgulloso siente demasiado aprecio de sí mismo y desestima de los demás, para poder aceptar y someterse a sus enseñanzas. Míralo así: Dios, que tuvo una palabra de aliento y perdón incluso para la adúltera, no pudo resistir a los soberbios fariseos.
En Isaías 14:13-14 se nos cuenta que fue precisamente el orgullo el primer pecado que se manifestó en el Cielo, El orgullo también fue condenado por Jesucristo cuando, en las bienaventuranzas del Sermón del Monte, en Mateo 5:3.

2) La lengua mentirosa
Este es uno de los vicios que con más frecuencia recriminan los sabios, lo cual indica que se trata de algo muy detestable. Odiosa a Dios, que es la suma Verdad, lo es también a los hombres, porque turba la mutua confianza y la concordia entre ellos, se relaciona con el simple hecho de que Dios es el Dios de la verdad, tal como afirma el rey David en el Salmo 51:6.

3) El que derrama sangre inocente
Dios es el autor de la vida del hombre y no está en la facultad de éste quitársela a sí mismo o a su prójimo. La palabra de Dios enseña, a raíz de la muerte de Abel por su hermano Caín, el respeto a la vida del hombre, porque ha sido creado a imagen de Dios; prohíbe el homicidio en los diez mandamientos, y proclama que será derramada la sangre de aquel que derrame la de su prójimo. Más aún, las mismas fieras debían pagar con su propia vida la sangre del hombre cuya muerte hubieren causado. Todo esto nos enseña que Dios quiere que se respete la vida de todo hombre inocente.

4) El corazón que trama planes perversos
Las intrigas, las conspiraciones contra su prójimo, resultan también desagradables en extremo al Señor, de cuyo corazón, lleno de bondad, procede todo bien.La cuarta cosa que Dios detesta, “el corazón que maquina pensamientos perversos” o “planes inicuos” se relaciona con el pasaje bíblico contenido en Mateo 15:19.

5) Pies que corren presurosos al mal
El malvado que hace una y otra vez el mal, llega a crearse un hábito y a sentir una fuerte inclinación a hacer el mal a los demás, que los impulsa a hacerlo tan pronto como se les presenta la ocasión. Esta es una consecuencia del pecado anterior, tal como explica Isaías en el capítulo 59 de su libro, versículo 7

6) El testigo falso que difunde mentiras
Este comete un doble pecado, faltando a la verdad y a la caridad contra el prójimo, ocasionándole tal vez un gravísimo daño. La Ley lo prohíbe y los sabios lo condenan con mucha frecuencia.

7) El que enciende discordias entre hermanos
Este es en cierto sentido más odioso que los anteriores a los ojos de Dios. Por hermanos se entiende aquí los parientes próximos y quizá también las personas unidas por vínculos de amistad. El que siembra discordias entre los parientes y amigos quita la paz y armonía entre aquellas personas entre quienes más necesaria resultan aquéllas, dando quizá ocasión a que se repitieran la historia de José y sus hermanos, la de Caín y Abel, contrasta con la bienaventuranza pronunciada por Jesús en Mateo 5:9.

El proverbio que describe las siete cosas que aborrece Dios, según los teólogos, se relaciona también con el capítulo de La carta de Pablo a los Gálatas, en 6:7-8, cuando éste nos advierte: “No seáis engañados, DIOS no es burlado, porque lo que siembre el hombre, eso también cosechará, pues el que siembra para su propia carne, de la carne cosechará corrupción, pero el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.”.

¡Evita cometer estas acciones!




viernes, 10 de enero de 2020

CAPACITACIÓN


CAPACITACIÓN "Participativa e Investigativa" DE BIBLIOLOGÍA SOBRE LA BIBLIA

AUDIOS:

Los siguientes audios se encuentran sin editar, por lo tanto puede encontrar un volumen bajo, interferencias, ruidos externos, interrupciones y todo tipo de comentarios ajenos al tema e inclusive bromas (que pueden parecer pesadas), pero NO lo son debido a la confianza que existe entre los participantes:

Segunda clase, en la que se vieron los temas: El origen de la Biblia y repaso de la clase anterior (03/02/2020)


Primera clase, en la que se vieron los temas: El concepto de bibliología; y el significado y origen de la palabra Biblia (20/01/2020)


Primera Reunión, inducción a la capacitación sobre el estudio bibliológico del Texto Sagrado (08/01/2020)





lunes, 9 de septiembre de 2019

Debate sobre la infalibilidad de la Biblia


La infalibilidad y la infalibilidad de la Biblia



Nota del Editor
¡Infalibilidad en relación con la Biblia es muy diferente de lo que mucha gente piensa que es! Los escépticos pueden mostrar muchas diferencias de redacción entre diferentes (traducciones de inglés) Biblias. También parecen conocer una lista de los versos en el (idioma inglés moderno) Biblia que parece contradecir la información conocida o incluso la propia. Por lo tanto, afirman que la infalibilidad no es verdad de la Biblia.

Si el tema que nos ocupa es la Biblia moderna inglés-idioma, puede ser que tenga razón. Pero los expertos afirman que en realidad nunca CUALQUIER modernas de la Biblia es totalmente infalible. ¡Afirman que los manuscritos originales fueron! Si se acepta que Dios inspiró la escritura de los libros de la Biblia, a continuación, afirmar lo contrario implicaría que, o bien le hará o permitirá errores en la Biblia o que Él no es tan omnisciente como creemos que Él es. Por lo tanto, la pretensión de infalibilidad de la Biblia sólo se hace con respecto a los manuscritos originales. En lo que se sabe, todos los manuscritos originales de hace mucho tiempo que se desintegró, y sólo Scribe-hizo copias de cualquiera de ellos todavía existen, por lo que la demanda respecto a la infalibilidad de los manuscritos originales es, probablemente, más allá de cualquier posible prueba.

·         Masivas de la investigación científica en torno a 20000 Scribe copiar manuscritos antiguos, ha dado lugar a una serie de pequeñas mejoras con respecto a la fuente griega y los textos hebreo antiguo. Vea la presentación de creer en la Biblia para saber más sobre eso. El texto actual se cree que son muy cercanos a lo que el original debe haber sido.
·         El texto original griego o hebreo antiguo a menudo tienen una serie de traducciones en inglés, que es el motivo por el cual hay un gran número de versiones de Inglés de la Biblia. Todos ellos se traducen de la misma los texto griego y hebreo antiguo. Vea las presentaciones CREER sobre la traducción literal, y de Historia de la Biblia para saber más sobre eso.
·         No existe en el formato de los textos originales. A pesar de que algunos modernos Ministros insisten en que la Biblia es infalible a la perfección, con respecto a cada marca de puntuación, que no es cierto. Al menos hasta el 900 dC, marcas de puntuación no se incluyeron en los textos bíblicos. No hubo números de versículos o Capítulo hasta siglos después. En realidad, antes de alrededor de 900 dC, los textos fueron escritos en escritura continua, donde no hay espacios entre las palabras o frases, uso de mayúsculas y sin puntuación. Debe haber sido muy difícil de leer. Vea la presentación de creer en la traducción de la Biblia para tener una idea de todo esto.

En cualquier caso, los escépticos y críticos podrían ser correcto con respecto a algunos errores de menor importancia de los detalles Biblias en inglés moderno, pero sus críticas se afirma que no se aplica a los manuscritos originales.

La infalibilidad y la infalibilidad de la Biblia

Avanzadas de la información

La cuestión de la autoridad es fundamental para cualquier teología. Desde la teología protestante ha situado autoridad en la Biblia, la naturaleza de la autoridad bíblica ha sido una preocupación fundamental. La Reforma pasó a sus herederos la creencia de que la máxima autoridad no descansa en la razón o de un Papa, pero en una Escritura inspirada. Por lo tanto, dentro de conservadores protestantismo la cuestión de la infalibilidad ha sido muy debatida.

Las dos palabras más a menudo se utilizan para expresar el carácter de autoridad de las Escrituras son "infalibles" y "infalible". Aunque estos dos términos son, por razones etimológicas, aproximadamente sinónimos, se utilizan de manera diferente. En la teología católica romana "infalible" se aplica a la Biblia, "infalible" para la iglesia, en particular la función de la enseñanza del Papa y el magisterio. Dado que los protestantes rechazan la infalibilidad del Papa y la Iglesia, la palabra se ha utilizado cada vez más de las Escrituras. Más recientemente "infalible" ha sido defendido por aquellos que se aferran a lo BB Warfield llama inspiración limitado, pero lo que hoy se denomina mejor infalibilidad limitada. Limitan Biblia infalibilidad de la que las cuestiones de fe y práctica, en particular las cuestiones soteriológicas: Stephen Davis T refleja esta tendencia cuando se da estipulativa una definición de la infalibilidad Biblia no hace falsas engañosas declaraciones acerca de o sobre asuntos de fe y práctica. En este artículo, ambos términos se utilizan como prácticamente sinónimos.

Definición de Infalibilidad

La infalibilidad es la opinión de que cuando todos los hechos conocidos, que demuestran que la Biblia en sus autógrafos originales y correctamente interpretada es totalmente cierto y no falso en todo lo que afirma, que, si se refiere a la doctrina o la ética o al desarrollo social, físico, o ciencias de la vida.

Un número de puntos en esta definición merecen discusión. Infalibilidad no es demostrable actualmente. El conocimiento humano es limitado de dos maneras. En primer lugar, debido a nuestra finitud y el pecado, los seres humanos malinterpretar los datos que existen. Por ejemplo, falsas conclusiones pueden extraerse de las inscripciones o textos. En segundo lugar, que no poseen todos los datos que influyen en la Biblia. Algunos de esos datos se pueden perder para siempre, o pueden estar esperando a ser descubiertas por los arqueólogos. Al afirmar que la infalibilidad que se mostrará a ser cierto después de todo, los hechos son conocidos, se reconoce esto. El defensor de la infalibilidad sólo sostiene que no habrá conflicto en la final.

Además, la infalibilidad se aplica por igual a todas las partes de la Biblia como se había escrito. Esto significa que no se presente manuscrito o una copia de la Escritura, no importa cómo es exacto, se puede llamar infalible.

Esta definición también se refiere a la infalibilidad de la hermenéutica. La hermenéutica es la ciencia de la interpretación bíblica. Es necesario interpretar un texto correctamente, para conocer su significado correcto, antes de afirmar que lo que un texto dice es falso. Por otra parte, un principio hermenéutico clave enseñada por los Reformistas es la analogía de la fe, que exige que se armonicen contradicciones aparentes, si es posible. Si aparece un pasaje para permitir dos interpretaciones, una de las cuales entra en conflicto con otro paso y uno de los cuales no lo hace, el este último debe ser aprobado.

Probablemente el aspecto más importante de esta definición es su definición de la infalibilidad en términos de verdad y falsedad en lugar de en términos de error. Ha sido mucho más común para definir la infalibilidad como "sin errores", pero una serie de razones para argumentar sobre la infalibilidad de la verdad y la falsedad. Para utilizar el "error" es negar una idea negativa.

La verdad, por otra parte, es una propiedad de las penas, no palabras. Algunos problemas se asocian con puntos de vista relacionados con "error". Por último, el "error" ha sido definido por algunos en el debate contemporáneo de tal manera que casi todos los libros jamás escritos se califican como infalible. Error, dicen, es un engaño intencional, puesto que la Biblia nunca engaña deliberadamente a sus lectores, es infalible. Esto significaría que casi todos los otros libros también son infalibles, ya que pocos autores intencionalmente engañar a sus lectores.

Algunos han sugerido que la Biblia misma podría ayudar en la solución del sentido del error. Al principio esto parece ser una buena sugerencia, pero hay razones para rechazarla. En primer lugar, "infalibilidad" y "error" se teológica en lugar de términos bíblicos. Esto significa que la Biblia no se aplica ni la palabra a sí mismo. Esto no quiere decir que no es apropiado para utilizar estas palabras de la Biblia. Otro término teológico es "trinidad". Es, sin embargo, más difícil de definir esas palabras.

En segundo lugar, un estudio de las palabras hebreas y griegas de error se pueden clasificar en tres grupos: los casos de error por el que la intencionalidad no puede ser que se trate (por ejemplo, Job 6:24; 19:4), los casos de error por el que la intencionalidad puede o no ser que se trate (por ejemplo, 2 Samuel 6:7.), y los casos en que la intencionalidad debe ser que se trate (por ejemplo, Jueces 16:10-12). Error, entonces, no tiene nada que ver con la intencionalidad.

Ciertamente, la precisión de la declaración y la medición no será hasta los estándares modernos, pero siempre y cuando lo que se dice es cierto, la infalibilidad no está en duda.

Por último, la definición de la infalibilidad que cubre todas las áreas del conocimiento. La infalibilidad no se limita a cuestiones de interés soteriológico o éticas. Debe quedar claro que las afirmaciones bíblicas acerca de la fe y la ética se basan en la acción de Dios en la historia. No hay dicotomía clara se puede hacer entre la teología y de hechos.

Argumentos a favor de la Infalibilidad

Los argumentos principales de la infalibilidad son bíblicos, históricos y epistemológicos en la naturaleza.

El argumento bíblico
En el corazón de la creencia en un infalible e infalible Biblia es el testimonio de la Escritura misma. Hay un cierto desacuerdo en cuanto a si la Escritura enseña esta doctrina explícita o implícitamente. En la actualidad, el consenso es que la infalibilidad que se enseña de manera implícita.

En primer lugar, la Biblia enseña su propia inspiración, y esto requiere la infalibilidad. Las Escrituras son el aliento de Dios (2 Tim. 3:16), lo que garantiza que son sin error.

En segundo lugar, en Deuteronomio 13:01 - 5 y 18:20 - 22 Israel se da criterios para distinguir el mensaje de Dios y mensajero de falsas profecías y los profetas. Una marca de un mensaje divino es total y absoluta veracidad. Un paralelo válido se puede hacer entre el profeta y la Biblia. La palabra del profeta era generalmente oral, aunque podría ser grabado e incluido en un libro, los escritores de la Biblia la palabra de Dios comunicada en forma escrita. Ambos son instrumentos de la comunicación divina, y en ambos casos el elemento humano es un ingrediente esencial.

En tercer lugar, la Biblia enseña su propia autoridad, y esto requiere la infalibilidad. Los dos pasajes más comúnmente citados son Matt. 05:17 - 20 y Juan 10: 34-35. Ambos registrar las palabras de Jesús. Jesús en el antiguo dicho que el cielo y la tierra pasarán antes de que el más mínimo detalle de la ley no se cumpla. La autoridad de la ley se basa en el hecho de que cada detalle se cumplirá.

En Juan 10:34 - 35 Jesús dice que la Escritura no puede ser quebrantada por lo que es absolutamente vinculante. Si bien es cierto que ambos pasajes hincapié en la autoridad de la Biblia, esta autoridad sólo puede justificarse por la tierra o en la infalibilidad. Algo que contiene errores no pueden ser totalmente auténticas.

En cuarto lugar, la Escritura utiliza la Escritura en una manera que apoye su infalibilidad. A veces todo un argumento se basa en una sola palabra (por ejemplo, Juan 10:34 - 35. Y "Dios" en el Salmo 82:6), el tiempo de un verbo (. Por ejemplo, el tiempo presente en Mateo 22:32), y la diferencia entre el singular y un sustantivo en plural (por ejemplo, "semilla" en Gal. 3:16). Si la infalibilidad de la Biblia no se extiende a todos los detalles, estos argumentos pierden su fuerza. El uso de cualquier palabra puede ser una cuestión de capricho e incluso puede ser un error. Se podría objetar que la NT no siempre citar textos del Antiguo Testamento con precisión, que, como cuestión de hecho, la precisión es la excepción y no la regla. Esta es una respuesta justa, y una respuesta adecuada requiere más espacio que está disponible aquí. Un estudio cuidadoso de la forma en que se utiliza el Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento, sin embargo, demuestra que los escritores del Nuevo Testamento se cita el Antiguo Testamento no caballerosamente pero muy cuidadosamente.

La infalibilidad se desprende de lo que la Biblia dice acerca de Dios carácter. Por último, es repetidamente, las Escrituras enseñan que Dios no puede mentir (Números 23:19; 1 Sam. 15:29 Tito 1:2; Hebreos 6:18). Si, entonces, la Biblia es de Dios y su carácter está detrás de él, debe ser infalible.

El argumento histórico
Un segundo argumento de la infalibilidad bíblica es que este ha sido el punto de vista de la iglesia en toda su historia. Hay que recordar que, si la infalibilidad fue parte del corpus de la doctrina ortodoxa, a continuación, en muchas discusiones se asumió en lugar de defender. Además, el término "infalibilidad" puede ser una forma más moderna de expresar la creencia en el idioma inglés. Sin embargo, en cada período de la historia de la iglesia se pueden citar ejemplos claros de los que afirman infalibilidad.

En la iglesia primitiva Agustín escribe: "He aprendido a dar este respecto y el honor sólo a los libros canónicos de la Escritura: De estos solo es lo que más firmemente que los autores eran completamente libres de error"

Los dos grandes reformadores, Lutero y Calvino, prueba de la infalibilidad bíblica. Lutero dice: "Pero todo el mundo, de hecho, sabe que a veces ellos (los padres) han errado como hombres, estoy dispuesto a confiar sólo cuando se demuestran sus opiniones de las Escrituras, que nunca ha cometido un error. Por lo tanto" Aunque Calvino no usar la frase "sin error," no puede haber duda de que abrazó la infalibilidad. De los escritores de los Evangelios, comenta, "El Espíritu de Dios... Parece que a propósito han regulado su estilo de tal manera, que todos ellos escribió una y la misma historia, con el acuerdo más perfecto, pero de maneras diferentes. "

En tiempos modernos se puede citar las obras de los teólogos de Princeton Alexander Archibald, Charles Hodge, AA Hodge, y BB Warfield como formuladores modernos y defensores de la infalibilidad total y la infalibilidad de la Escritura.

Los argumentos bíblicos e históricos son claramente más importante que los dos que siguen. En caso de que se demostró ser falsa, la inerrancia sufriría un golpe mortal.

El argumento epistemológico
Debido a que las epistemologías diferentes, este argumento ha sido formulado en al menos dos maneras muy diferentes. Para algunos, las afirmaciones de conocimiento que, para justificarse, se indudable o incorregibles. No es suficiente que una creencia es verdadera y se cree en las buenas razones. Debe estar más allá de la duda y la pregunta. Para tal infalibilidad epistemología es esencial. Infalibilidad garantiza la incorregibilidad de cada declaración de la Escritura. Por lo tanto, el contenido de la Escritura puede ser objetos de conocimiento.

Epistemologías que no requieren un alto nivel de certeza en el resultado de este argumento de la infalibilidad: Si la Biblia no es infalible, cualquier reclamación que hace puede ser falso. Esto no significa que todas las afirmaciones son falsas, pero que algunos podrían ser. Pero gran parte de la Biblia está más allá de la verificación directa. Por lo tanto, sólo su infalibilidad asegura el conocedor de que su solicitud está justificada.

El argumento de la pendiente resbaladiza
Por último, algunos ven infalibilidad tan fundamental como que los que le dan hasta pronto entregar otras doctrinas cristianas centrales. Una negación de la infalibilidad empieza por una pendiente que es resbaladiza y termina en un error mayor aún.

Objeciones a la infalibilidad

Los argumentos a favor de la infalibilidad no han pasado sin respuesta. En lo que sigue, las respuestas de quienes se oponen a cada argumento se le dará respuestas y se ofrecerán.

El argumento de la pendiente resbaladiza
Este argumento es a la vez el menos importante y más del agrado de aquellos que no tienen a la infalibilidad. ¿Qué tipo de relación existe entre la doctrina de la infalibilidad y otras doctrinas cristianas centrales, se preguntan, que la negación de toda la infalibilidad, voluntad de llevar necesariamente a una denegación de otras doctrinas? ¿Es una relación lógica? ¿Es una relación causal o psicológico? El minucioso examen, ninguno de ellos parece ser el caso. Muchas personas que no afirman infalibilidad son claramente ortodoxas en otras cuestiones de doctrina.

¿Qué se ha dicho hasta aquí es cierto? Cabe señalar, sin embargo, que muchos casos son compatibles con el argumento de la pendiente resbaladiza. Para muchos individuos e instituciones de la entrega de su compromiso con la infalibilidad ha sido un primer paso para un mayor error.

El argumento epistemológico
El argumento epistemológico se ha caracterizado por algunos como un ejemplo de overbelief. Un solo error en la Biblia no debe conducir a la conclusión de que no contiene la verdad. Si uno encuentra su cónyuge mal en algún asunto, sería un error concluir que es un cónyuge nunca se puede confiar sobre cualquier asunto.

Esta objeción, sin embargo, pasa por alto dos cuestiones muy importantes. En primer lugar, si bien es cierto que un error en la Escritura no permite concluir que todo es falso, sería llamar a todo lo que en la Escritura en tela de juicio. No podemos estar seguros de que todo en él es cierto. Desde la teología se basa en la histórica y desde la histórica está abierta al error, ¿cómo puede uno estar seguro de que la teología es cierta? No hay medios directos para la verificación. En segundo lugar, mientras que el caso del cónyuge andantes es verdad en lo que le pasa, no tiene en cuenta todas las cuestiones relacionadas con la infalibilidad. Uno de los cónyuges no pretende ser infalible, la Biblia. Uno de los cónyuges no es omnisciente y omnipotente, el Dios de la Biblia. Dios lo sabe todo, y puede comunicarse con el hombre.

El argumento histórico
Los que rechazan la infalibilidad argumentan que esta doctrina es una innovación, sobre todo de los teólogos de Princeton en el siglo XIX. A lo largo de los siglos, la Iglesia cree en la autoridad de la Biblia, pero no su total infalibilidad. La doctrina de la infalibilidad surgió de una necesidad de disculpa. Liberalismo clásico y su creciente compromiso con una crítica radical bíblica hizo cada vez más la visión ortodoxa de la Escritura vulnerables. Por lo tanto, el teólogo de Princeton ideó la doctrina de la infalibilidad total para detener la creciente ola de liberalismo. Esto representó un alejamiento de las opiniones de sus predecesores en la tradición ortodoxa.

Calvino, por ejemplo, habla de Dios "alojar" a sí mismo al hombre en la comunicación de su revelación. Calvino dice que la enseñanza de la Biblia no tiene que ser armonizada con la ciencia, y que todo aquel que desee probar al creyente que la Biblia es la Palabra de Dios es una tontería.

Estas objeciones al argumento histórico no hacen justicia a la evidencia. Ellos no contar con la gran cantidad de afirmaciones claras de la infalibilidad por los teólogos cristianos a lo largo de la historia de la iglesia, sólo unos pocos de los cuales se les dio anteriormente.

Por otra parte, el tratamiento de figuras como Calvino es injusto. Aunque Calvino habla acerca del alojamiento, que no significa alojamiento a un error humano. Lo que quiere decir que Dios se dignó a hablar en un lenguaje que los seres humanos finitos podían entender. En un lugar en el que dice que Dios habló sólo habla infantil. Nunca implica que lo que Dios dice es un error. En el ámbito de la ciencia y de la prueba, el mismo tipo de cosa es cierta. Calvino en ninguna parte dice que la Escritura no puede ser armonizada con la ciencia o que no se puede probar que es la Palabra de Dios. Se sentía más bien que este tipo de ejercicio es inútil en sí misma a causa del pecado del hombre. Por lo tanto, se basó en el testimonio del Espíritu Santo para el no creyente. El problema está en el hombre, no en las Escrituras o la evidencia de su origen. Los teólogos de la Iglesia pueden haber estado equivocado en su creencia, pero sí creen en una Biblia infalible.

El argumento bíblico
Una objeción común al argumento bíblico es que la Biblia enseña en ninguna parte de su propia infalibilidad. El punto parece ser muy sutil. Los que hacen este punto quiere decir que la Biblia en ninguna parte dice que "toda la Escritura es infalible" en la forma en que enseña "toda la Escritura es inspirada por Dios" (2 Timoteo 3:16). Si bien es cierto que no dice el verso explícitamente que la Escritura es infalible, la infalibilidad bíblica se implica o se deduce de una serie de cosas que la Biblia no enseña explícitamente.

Otra objeción es que la infalibilidad es infalsificable. O bien el nivel de error es tan alto que nada puede calificar (por ejemplo, incluso contradicciones tienen dificultades en la clasificación), o la falsedad o veracidad de las declaraciones bíblicas no se puede demostrar hasta que todos los hechos son conocidos. La doctrina de la infalibilidad no es, sin embargo, infalsificable, en principio, es infalsificable sólo en la actualidad. No todo lo que se tiene sobre la verdad y la falsedad de la Biblia es, sin embargo, ahora mismo. Entonces, ¿cómo es posible afirmar con tanta fuerza la doctrina de la infalibilidad? ¿En caso de que uno sea más prudente o incluso suspender el juicio? El inerrantist quiere ser fiel a lo que él o ella piensa que la Biblia enseña. Y como datos independientes estén disponibles (por ejemplo, desde la arqueología), han demostrado que la Biblia es confiable.

Otra crítica es que la infalibilidad no reconoce suficientemente el elemento humano en la redacción de las Escrituras. La Biblia enseña que es un producto del hombre, así como la autoría divina. Esta objeción, sin embargo, subestima el elemento divino. La Biblia es una divina - libro humano. Para restar importancia a cada lado de su autoría es un error. Por otra parte, esta crítica no entiende el hombre, lo que implica que la humanidad requiere de error. Esto es falso. Los portavoces de Dios eran humanos, pero mantienen la inspiración del error.

La objeción de que, si uno utiliza los métodos de la crítica bíblica, uno debe aceptar sus conclusiones. Pero ¿por qué? No hay más que aceptar sólo los métodos que son válidos y las conclusiones que son verdaderas.

Por último, se ha objetado que, desde los autógrafos originales ya no existen, y desde la doctrina se aplica sólo a ellos, la infalibilidad no tiene sentido. La identificación de la infalibilidad con los autógrafos originales es una clara barrera contra la refutación. Cada vez que un "error" es señalado, la inerrantist puede decir que no debe haber existido en los escritos originales.

Limitación de la infalibilidad de los autógrafos originales podría ser una cobertura, pero no es necesario. Esta calificación de la infalibilidad surge del reconocimiento de los errores que aparecen en la transmisión de cualquier texto. Hay, sin embargo, una gran diferencia entre un texto que inicialmente es infalible y que no lo es; El primero, a través de la crítica textual, se puede restaurar a un estado muy cerca de la infalible original de la última deja más lugar a dudas mucho de lo que estaba realmente dijo.

Se podría argumentar que la doctrina de la infalible originales dirige la atención de la autoridad de nuestro actual texto. Inerrantists Quizás a veces no hacen hincapié en la autoridad de nuestros textos y versiones como deberían. ¿El remedio, sin embargo, a socavar la base de su autoridad? Para negar la autoridad de la original es socavar la autoridad de la Biblia, el cristiano tiene en la actualidad.

PD Feinberg
(Diccionario Elwell Evangélica)

Bibliografía:
Para la infalibilidad
DA Carson y Woodbridge JD, eds, la Escritura y la Verdad; Geisler NL, ed, la Infalibilidad, Montgomery JW, ed, la Palabra de Dios infalible:... Un Simposio Internacional sobre la confiabilidad de la Escritura; BB Warfield, La inspiración y la autoridad de la Biblia ; JD Woodbridge, Autoridad Bíblica: Una crítica al Rogers / Propuesta McKim.

Contra la infalibilidad
Beegle DM, la Escritura, la Tradición y la infalibilidad; Davis SA, El debate sobre la Biblia. Rogers J, ed, Autoridad Bíblica; Rogers J y D McKim, La interpretación y la Autoridad de la Biblia.






¿Por qué debemos creer en la infalibilidad de la Escritura?




por Brian H. Edwards marzo 1, 2016

Muchos niegan que la Escritura enseñe su propia infalibilidad, pero Brian Edwards demuestra que, con base en la Escritura, los cristianos deben definitivamente sostener la infalibilidad bíblica.

Introducción

“¡No me digas que crees que la Biblia es verdad!, ¿o sí?”

El asombro expresado por los que descubren a alguien que realmente cree que la Biblia es infalible, suele ser bastante cómico. Inevitablemente, la siguiente pregunta nos lleva de vuelta a Génesis. Pero, ¿qué quiere decir el cristiano con “infalible?” y, ¿por qué estamos tan seguros?

¿Inspirado o expirado?

Empecemos por entender lo que queremos decir cuando hablamos de la Biblia como “inspirada” porque tal palabra nos puede inducir al error. Este término es el intento de traducir una palabra que se presenta sólo una vez en el Nuevo Testamento, y no es la mejor traducción, a pesar de que William Tyndale lo introdujo de nuevo en 1526. Esta palabra se encuentra en 2 Timoteo 3:16, y el griego es theopneustos; que se compone a partir de dos palabras, una es la palabra para Dios (theos, como en teología) y la otra se refiere al soplo o viento (pneustos, como en neumonía y neumática). Es significativo que la palabra se usa en voz pasiva en 2 Timoteo 3:16. En otras palabras, Dios no “inhaló” (inspiró) toda la Escritura, sino que la “exhaló” (expiró). Por tanto, 2 Timoteo 3:16 no se trata de cómo llegó a nosotros la Biblia, sino de dónde vino. Las Escrituras son “sopladas por Dios”.

Para saber cómo vino la Biblia a nosotros, podemos recurrir a 2 Pedro 1:21, donde descubrimos que “los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo” (NBD). La palabra griega que se usa aquí es pherō, que significa “conllevar” o “llevar”. Era una palabra familiar que Lucas usa para cuando el velero era llevado por el viento (Hechos 27:15, 17). Los escritores humanos de la Biblia ciertamente usaban sus mentes, pero el Espíritu Santo conducía sus pensamientos de manera que sólo se registraron las palabras sopladas por Dios. El apóstol Pablo establece el asunto, con claridad, en 1 Corintios 2:13: “. . . lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu”.

La palabra “inspiración” está tan incrustada en nuestro lenguaje cristiano que la vamos a seguir utilizando, aunque ahora sabemos lo que realmente significa. Dios exhaló Su Palabra, y el Espíritu Santo guio a los escritores. La Biblia tiene un solo Autor y muchos escritores (alrededor de 40).

Con estos dos actos de Dios, el haber exhalado Su Palabra y conducido a los escritores por el Espíritu, podemos llegar a una definición de inspiración:

El Espíritu Santo movió el alma de los hombres a escribir; pero les permitió utilizar sus propios estilos, culturas, regalos, y carácter. También les permitió utilizar los resultados de sus propios estudios e investigaciones, escribir de sus propias experiencias, y expresar lo que estaba en sus mentes. Al mismo tiempo, el Espíritu Santo no permitió que el error influyera en sus escritos, pues gobernó la expresión de sus pensamientos y la elección de sus palabras. Por ello, registraron con precisión todo lo que Dios quería que ellos dijeran y exactamente cómo Él quería que lo dijeran, por medio de sus propios personajes, estilos y lenguaje.
La inspiración de la Escritura es la armonía de la mente activa del escritor y la dirección soberana del Espíritu Santo para producir la Palabra inerrante e infalible de Dios dirigida a la raza humana. Dos errores deben ser evitados aquí: en primer lugar, algunos creen que la inspiración no es más que una sensibilidad intensificada de parte del escritor hacia la sabiduría, así como cuando hablamos de una idea o invención inspirada; en segundo lugar, algunos creen que el escritor no era más que una máquina de dictado mecánico, que escribía las palabras que escuchaba de Dios. Ambos errores fallan en dar cuenta, de manera adecuada, del papel activo desempeñado por el Espíritu Santo y por el escritor humano.

¿Cuánto [de la Escritura] es infalible?

Si en realidad “inspirado” significa “soplado por Dios”, entonces la afirmación de 2 Timoteo 3:16 es que toda la Escritura, habiendo sido soplada por Dios, carece de error y por tanto puede ser confiada por completo. Puesto que Dios no puede mentir (Hebreos 6:18), dejaría de ser Dios si hubiese exhalado errores y contradicciones, aunque fuera en lo más pequeño. Mientras le demos el significado real a theopneustos, no nos resultará difícil entender la infalibilidad de toda la Biblia.

INSPIRACIÓN PLENARIA Y VERBAL SIGNIFICA QUE LA BIBLIA FUE DADA POR DIOS. . . EN CADA PARTE. . . Y EN CADA PALABRA.
A veces se emplean dos palabras para expresar el alcance de la infalibilidad bíblica: plenaria y verbal. “Plenaria” viene del latín plenus, que significa “completo”, y se refiere al hecho de que toda la Escritura en cada parte es dada por Dios. “Verbal” viene del latín verbum, que significa “palabra”, y enfatiza que aun las palabras de la Escritura son dadas por Dios. Inspiración plenaria y verbal significa que la Biblia es dada por Dios (y, por tanto, infalible) en cada parte (doctrina, historia, geografía, fechas, nombres), y en cada palabra.

Cuando hablamos de infalibilidad, nos referimos a los escritos originales de la Escritura. No tenemos ninguno de los “autógrafos” originales, como se les llama, sino sólo copias, incluyendo muchos ejemplares de cada libro. Hay pequeñas diferencias aquí y allá, pero en realidad son sorprendentemente similares. Un erudito del Nuevo Testamento del siglo XVIII afirmó que ni siquiera la milésima parte del texto se ve afectada por estas diferencias.1 Ahora que sabemos lo que significa infalibilidad, hablemos de lo que no significa.

Infalibilidad no significa que toda en la Biblia sea verdad. Tenemos el registro de hombres que mienten (por ejemplo, Josué 9) e incluso las palabras del mismo diablo. Pero podemos estar seguros de que son un registro exacto de lo que ocurrió.
Infalibilidad no significa que no haya aparentes contradicciones en el texto, porque éstas pueden ser resueltas. A veces se pueden usar palabras diferentes en el recuento de lo que parece ser el mismo acontecimiento. Por ejemplo, Mateo 3:11 dice que Juan el Bautista lleva las sandalias del Mesías, mientras que Juan 1:27 dice que los desata. Juan predicó durante un período de tiempo, y repetía lo que decía; y, como cualquier predicador, debía usar diferentes maneras de expresar la misma cosa.
Infalibilidad no significa que cada copia existente sea infalible. Es importante entender que la doctrina de la infalibilidad sólo se aplica a los manuscritos originales.
Infalibilidad sí significa que es incorrecto afirmar que la Biblia sea sólo “aproximadamente precisa”, como algunos lo hacen.2 Eso nos dejaría con la inseguridad de no saber en qué partes podemos confiar en la Palabra de Dios.

¿Qué es lo que alega la Biblia?

¿Es cierto que esta visión de infalibilidad, como lo declara John Goldingay, “no es afirmada por Cristo directamente o dentro de la misma Escritura”?3 Echemos un vistazo a lo que dice la Biblia acerca de sí misma.

La visión de los escritores del Antiguo Testamento

Los escritores del Antiguo Testamento vieron su mensaje como soplado por Dios y, por tanto, totalmente fiable. Dios le prometió a Moisés que enviaría a otro profeta (Jesucristo) que también hablaría palabras de Dios así como Moisés lo había hecho. “Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare” (Deuteronomio 18:18). Se le dijo a Jeremías al principio de su ministerio que hablaría por Dios. “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:9).

La palabra hebrea para profeta significa “portavoz”, y el mensaje del profeta era en nombre de Dios: “Esta es palabra de Jehová”. Como resultado, con frecuencia se identificaban a sí mismos con Dios, pues, hablaban como si Dios mismo estuviese hablando. Isaías 5 revela esto con claridad: en los versículos 1–2 el profeta habla de Dios en tercera persona (Él), pero en los versículos 3–6 Isaías cambia a hablar en primera persona (yo); pues estaba hablando las mismas palabras de Dios. No es extraño que el rey David hablara de la Palabra del Señor como “intachable” (2 Samuel 22:31; ver también Proverbios 30:5, NVI).

El Nuevo Testamento concuerda con el Antiguo Testamento

Pedro y Juan consideraban las palabras de David del Salmo 2, no sólo como la opinión de un rey de Israel, sino como la voz de Dios mismo. Ellos introdujeron una cita de ese salmo en una oración a Dios, diciendo: “tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste por boca de nuestro padre David, tu siervo: “¿Por qué se sublevan las naciones y en vano conspiran los pueblos?” (Hechos 4:25).

Del mismo modo, Pablo aceptó las palabras de Isaías como de Dios mismo que hablaba a los hombres: “Con razón el Espíritu Santo habló a vuestros antepasados por medio del profeta Isaías” (Hechos 28:25).

De tal manera estaban convencidos los escritores del Nuevo Testamento de que todas las palabras de la Escritura del Antiguo Testamento eran verdaderas palabras de Dios, que llegaron a afirmar: “La Escritura dice”, cuando las palabras citadas venían directamente de Dios. Como ejemplos tenemos a Romanos 9:17, que declara: “Porque la Escritura le dice a faraón:” y Gálatas 3:8, en la cual Pablo escribió: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham . . . .” Muchos de los pasajes del Antiguo Testamento citados en Hebreos 1 estaban dirigidos a Dios por el salmista; sin embargo, el autor a los Hebreos se refiere a estos pasajes como palabras de Dios.

Jesús creía en la inspiración verbal

En Juan 10:34 Jesús citó el Salmo 82:6 y basa su enseñanza en la frase: “Yo dije: Vosotros sois dioses”. Dicho de otro modo, Jesús proclamó que las palabras de este salmo eran palabras de Dios. Del mismo modo, en Mateo 22:31–32 afirmó que las palabras de Éxodo 3:6 les fueron dadas a ellos por Dios. En Mateo 22:43–44 nuestro Señor citó el Salmo 110:1 y señaló que David escribió estas palabras “en el Espíritu”, que significa que en realidad estaba escribiendo las palabras de Dios.

Pablo creía en la inspiración verbal

Pablo basa uno de sus argumentos en el hecho de que una determinada palabra en el Antiguo Testamento es singular y no plural. Al escribir a los Gálatas, Pablo afirmó que en las promesas de Dios a Abraham: “No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo” (Gálatas 3:16). Pablo citó Génesis 12:7; 13:15, y 24:7. En cada uno de estos versículos, nuestros traductores utilizan la palabra “descendientes”, pero la palabra hebrea es singular. La misma palabra se traduce como “semilla” en Génesis 22:18. El argumento de Pablo aquí es que Dios no se refería primariamente a Israel como la descendencia de Abraham, sino a Cristo.

Lo que es significativo es la manera en que Pablo llama la atención al hecho de que la palabra hebrea en Génesis es singular. Esto demuestra una creencia en la inspiración verbal, ya que era importante para Pablo el que Dios usara el singular o plural en estos pasajes del Antiguo Testamento. Por tanto, no es de extrañar que Pablo escribiera que una de las ventajas de ser judío era el hecho de que “. . . les ha sido confiada la palabra de Dios” (Romanos 3:2). Incluso muchos críticos de la Biblia concuerdan en que las Escrituras enseñan claramente la doctrina de la infalibilidad verbal.

Auto-autenticación

Decir que la Biblia es la Palabra de Dios y por tanto es infalible porque la misma Biblia hace esta afirmación, es vista por muchos como razonamiento circular. Es como decir: “Ese preso debe ser inocente porque dice que lo es”. ¿Se justifica que apelemos a la propia afirmación de la Biblia en el establecimiento del asunto de su autoridad e infalibilidad?

PUESTO QUE LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS, DEBEMOS ESCUCHAR A LAS AFIRMACIONES QUE HACE DE SÍ MISMA.
En realidad, usamos “auto-autenticación” todos los días. Siempre que decimos: “creo” o “pienso” o “soñé”, hacemos una afirmación que nadie puede verificar. Si la gente fuera fiable, el testimonio de uno mismo siempre sería suficiente. En Juan 5:31–32 Jesús dice que el auto-testimonio es normalmente insuficiente. Más adelante, cuando Jesús afirma: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12), los fariseos intentaron corregirle diciendo: “Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero” (Juan 8:13). En su defensa, el Señor mostró que en este caso, puesto que Él es el Hijo de Dios, Su auto-testimonio es fiable: “Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero. . .” (Juan 8:14). El auto-testimonio es fiable cuando el pecado no interfiere, pues Jesús es Dios y por tanto sin culpa (hecho que es confirmado por Sus críticos en Juan 8:46), Sus palabras son confiables. De la misma manera, puesto que la Biblia es la Palabra de Dios, debemos escuchar a las afirmaciones que hace de sí misma.

Gran parte del relato bíblico es tal que si Dios no la hubiese revelado, nunca la habríamos conocido. Muchas teorías científicas proponen cómo llegó a existir el mundo. Algunas de estas teorías difieren ligeramente entre sí, pero otras son contradictorias. Esto demuestra que nadie puede estar completamente seguro acerca de estos asuntos, porque ningún científico estuvo allí cuando sucedió todo. Si Dios, quien estuvo allí, no lo hubiese revelado, nunca lo sabríamos con certeza. Lo mismo es cierto para todas las grandes doctrinas de la Biblia. ¿Cómo podríamos estar seguros de la ira de Dios contra el pecado, de Su amor por los pecadores, o de Su plan de escoger a un pueblo para sí mismo, si Dios mismo no nos lo hubiese dicho? Hilario de Poitiers, teólogo del siglo IV, afirmó en cierta ocasión: “Sólo Dios es testigo adecuado de sí mismo”, y nadie puede mejorar tal aspecto.

¿Quién cree en esto?

La creencia de que la Biblia es infalible no es nueva. Clemente de Roma del siglo I, escribió: “Escudriña cuidadosamente las Escrituras, las cuales son las verdaderas declaraciones del Espíritu Santo. Observe que nada de carácter injusto o falsificado está escrito en ellas”.4 Un siglo más tarde, Ireneo concluyó: “Las Escrituras son, en verdad, perfectas, ya que fueron pronunciadas por el Verbo de Dios y su Espíritu”.5

Ésta era la visión de los líderes de la iglesia primitiva, y ha sido la visión consecuente desde los evangélicos de los antiguos valdenses del Valle Piamonte hasta los reformadores protestantes del siglo XVI de Europa y hasta el día de hoy. No todos usaban los términos “infalibilidad” o “inerrancia”, pero muchos expresaron los conceptos, y no hay duda de que lo creyeran. Es el liberalismo que ha adoptado un nuevo enfoque. El profesor Kirsopp Lake de la Universidad de Harvard, admitió: “Somos nosotros [los liberales] que nos hemos apartado de la tradición”.6

¿Tiene importancia alguna?

¿Es acaso el debate acerca de la infalibilidad de la Biblia un simple subterfugio teológico? ¡Absolutamente no! La cuestión de máxima autoridad es de enorme importancia para el cristiano.

La infalibilidad rige nuestra confianza en la verdad del Evangelio

Si la Escritura no fuese fiable, ¿podríamos ofrecer al mundo un evangelio confiable? ¿Cómo podemos estar seguros de la verdad sobre asunto alguno si tenemos sospechas de errores en la Biblia? Un piloto aterrizará su avión, incluso bajo la sospecha de la falla de menor importancia, porque es consciente de que un fallo destruye la confianza de toda la máquina. Si la historia contenida en la Biblia fuese incorrecta, ¿cómo podríamos estar seguros de que la doctrina o enseñanza moral en ella sea correcta?

La historia es el corazón del mensaje cristiano. La encarnación (Dios hecho hombre) fue demostrado por el nacimiento virginal de Cristo. La redención (precio pagado por nuestra rebelión) se obtuvo por la muerte de Cristo en la cruz. La reconciliación (privilegio del pecador de convertirse en amigo de Dios) fue adquirida a través de la resurrección y ascensión de Cristo. Si estos eventos registrados no son verdaderos, ¿cómo sabemos que la teología detrás de ellos sea cierta?

La infalibilidad rige nuestra fe en el valor de Cristo

No podemos tener un Salvador fiable sin una Escritura fiable. Si, como muchos sugieren, los relatos de los evangelios no son históricamente verdaderos y las palabras registradas de Cristo son Suyas ocasionalmente, ¿cómo sabemos en cuál cosa podemos confiar acerca de Cristo? ¿Debemos confiar en las interpretaciones contradictorias de una serie de críticos estudiosos antes de que sepamos cómo era Cristo o qué es lo que Él enseñó? Si los relatos del Evangelio no son más que el resultado del pensamiento desiderativo de la iglesia del segundo o tercer siglo, o incluso las opiniones personales de los autores de los evangelios, entonces nuestra fe ya no descansa en Jesús, sino en las opiniones de los hombres. ¿Quién podría confiar en un Salvador no-fiable para su salvación eterna?

La infalibilidad rige nuestra respuesta a las conclusiones de la ciencia

Si creemos que la Biblia contiene errores, entonces aceptaremos con rapidez las teorías científicas que parecen probar el yerro de la Biblia. En otras palabras, permitiremos que las conclusiones de la ciencia dicten la exactitud de la Palabra de Dios. Cuando dudamos de la infalibilidad de la Biblia, tenemos que inventar nuevos principios para la interpretación de la Escritura que por conveniencia convierten a la historia en poesía y a los hechos en mitos. Esto significa que las personas deben preguntarse qué tan confiable es un pasaje dado cuando recurren a él. Sólo entonces podrían decidir qué hacer con él. Por otro lado, si creemos en la infalibilidad, probaremos por la Escritura las teorías precipitadas que a menudo vienen a nosotros en nombre de la ciencia.

La infalibilidad rige nuestra actitud a la predicación de la Escritura

La negación de la infalibilidad bíblica siempre conduce a una pérdida de confianza en las Escrituras, tanto en el púlpito como en las bancas. No fue el crecimiento de la educación y la ciencia que vaciaron las iglesias; tampoco fue el resultado de las dos guerras mundiales, sino que fue la fría “falta de animación” del liberalismo teológico. Si la historia de la Biblia es dudosa y sus palabras están abiertas a debate, entonces, se entiende que la gente pierde la confianza en ella. La gente quiere autoridad, quieren saber lo que ha dicho Dios.

La infalibilidad rige nuestra fe en el confiable carácter de Dios

Casi todos los teólogos concuerdan, en alguna medida, en que la Escritura es la revelación de Dios a la raza humana. Pero admitir que contiene errores implica que Dios ha conducido mal la inspiración y ha permitido que Su pueblo sea engañado por siglos hasta que los eruditos modernos desenredaran la confusión. En resumen, [es admitir que] el Hacedor embarulló las instrucciones.

Conclusión

Una iglesia sin la autoridad de las Escrituras es como un cocodrilo sin dientes; puede abrir la boca, con frecuencia, y tan grande como quiera, pero ¿a quién le importa? Afortunadamente, Dios nos ha dado Su Palabra inspirada, inerrante, e infalible. Su pueblo puede hablar con autoridad y denuedo, y podemos estar seguros de que tenemos las instrucciones de Dios para nuestras vidas.

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La Biblia se interpreta a sí misma

son las Escrituras quienes mejor interpretan a las Escrituras.



Esta es la regla # 2 de los principios generales de interpretación bíblica dados en el libro: “Entendamos 24 principios básicos para interpretar la Biblia”.

La Biblia nos relata que uno de los primeros intérpretes de la Palabra de Dios fue el diablo. “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3: 1-5).

Dios había dicho anteriormente: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2: 16, 17). Satanás no negó estas palabras. Más bien las tergiversó, y les dio un sentido que no tenían. Esta clase de error se produce por omisión y por adición.

Omisión: consiste en citar sólo aquella parte del pasaje que conviene y omitir el resto. La Biblia nos habla de dos clases de muerte: la física y la espiritual. La muerte física es la separación del alma del cuerpo. La muerte espiritual es la separación del alma de Dios. Cuando Dios le dijo a Adán: “Ciertamente morirás” (Génesis 2: 17), se refería a la muerte tanto espiritual como física. Cuando la serpiente, en cambio, le dijo a Eva: “No moriréis” (Génesis 3:4), intencionadamente omitió toda referencia a la muerte espiritual.

Adición: consiste en decir más de lo que la Biblia dice en realidad. En su conversación con Satanás, Eva cita lo que Dios le había dicho a su marido. Pero agrega a lo dicho por Dios la frase: “ni le tocaréis” (Génesis 3:3). Uno puede tergiversar las Escrituras para hacer que digan más de lo que en realidad dicen. Muchas veces la razón del “agregado” radica en el deseo de hacer que el mandato de Dios parezca irrazonable y por tanto indigno de ser obedecido.

Cuando estudias la Biblia, deja que te hable por sí sola. Ni quites ni añadas. Que la Biblia sea su propio comentario. Compara Escritura con Escritura.

Isaías dice, por ejemplo: “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7: 14). En el idioma hebreo en que fue escrito originalmente este libro, la palabra que nuestra versión y otras traducen como “virgen” puede en realidad ser traducida indistintamente como “mujer joven” o como “virgen”. Mateo el evangelista cita este mismo versículo en relación con el nacimiento virginal de Jesucristo (Mateo 1:23). En el griego, sin embargo, la palabra sólo admite un significado: “virgen”. En otras palabras, Mateo nos interpreta lo dicho por Isaías y nosotros traducimos la expresión del profeta mediante el vocablo “virgen”.

 Esta segunda regla tendrá su mayor aplicación en las grandes verdades de la Biblia, más bien que en versículos específicos. Una de esas verdades es la de la seguridad de la salvación. Podríamos citar versículos separados que presten su apoyo a ambas posiciones, si se pierde o no la salvación. Pablo dijo a los Gálatas: “De la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4). Al leer esto, lógicamente podríamos pensar que es posible perder la salvación luego de obtenida.

Pero, por otra parte, Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:27-29).

¿En cuál de los dos versículos nos apoyamos? Un estudio a fondo del tema de la seguridad de la salvación, al comparar Escritura con Escritura, nos confirmará que el que cree puede tener la certeza de haber sido salvado una vez para siempre a base de la obra terminada de Cristo en la cruz del Calvario.

Otra aplicación de esta regla tiene que ver con el uso de las referencias que nuestras Biblias dan al margen o al pie de la página. Cuando estudiamos un capítulo o un párrafo de la Biblia debemos buscar el sentido del mismo primordialmente en el contexto. Las referencias mencionadas tienen su utilidad, pero principalmente en lo que se refiere al pensamiento central del pasaje en vez de sólo a una palabra o frase.

Por ejemplo, al estudiar la crucifixión de Cristo en Mateo 27: 27-50, debemos buscar las referencias que tengan que ver con el versículo 35: “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”. Un buen sistema de referencias incluiría, en este caso, el Salmo 22: 18, que es el versículo del Antiguo Testamento que aquí se cita. Pero también hará mención de Marcos 15:24, Lucas 23:33, 34 y Juan 19:23, 24, pasajes todos que relatan la crucifixión en forma paralela a los otros Evangelios. Otras referencias de orden secundario serían: Josué 7: 21, 1 Reyes 11: 29 y Daniel 7:9 que se refieren al tema “vestidos”.

Pero en todos estos ejemplos permanece incólume el principio fundamental: deja que las Escrituras expliquen a las Escrituras. La Biblia se interpretará a sí misma si se estudia correctamente.

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Tomado originalmente de: Entendamos 24 principios básicos para interpretar la Biblia.





La Biblia misma

Es la prueba más contundente de su propia inspiración



La Biblia clama ser un libro divinamente inspirado. Yo sé que este argumento por sí sólo no es suficiente para probar que la Biblia es inspirada por Dios.

El que un libro diga ser inspirado no es una prueba infalible de que lo sea; pero sí sería una prueba contundente en su contra el que no lo dijera. Lo menos que podemos esperar de un libro inspirado por Dios es que afirme tener a Dios como su Autor.

Y en este caso en particular es absolutamente necesario, porque si la Biblia es la Palabra de Dios, entonces no puede haber un tribunal más alto al que podamos apelar para saber si ella es lo que dice ser.

Si fuese necesario que otro libro confirmara la Biblia, ese libro tendría a su vez que ser apoyado por otro, y ese por otro, y así hasta el infinito. Y todos esos libros tendrían más autoridad que la Biblia.

Si la Biblia es la Palabra de Dios, ella debe ser la máxima autoridad para comprobar cualquier cosa, incluyendo su propia inspiración. Por supuesto, la Biblia posee suficiente evidencia dentro de sí misma para probar que ella es lo dice ser: la única revelación escrita de Dios, infalible e inerrante.

En el AT encontramos cerca de unas 4.000 referencias directas a la inspiración divina de sus escritos. Por ejemplo, por sólo citar unos pocos textos, en Exodo 24:4 dice: “Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová”.

Y en Deuteronomio 4:2 Moisés advierte al pueblo: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno hoy”.

Los autores del AT no dudaron en afirmar que ese conjunto de libros contenidos en esa división de las Sagradas Escrituras, no eran otra cosa que la Palabra de Dios mismo (comp. Sal. 119:97-104, por sólo citar un texto).

Y cuando llegamos al NT, la otra gran división de la Biblia, nos encontramos con que esta sección de las Escrituras apoya abrumadoramente lo que el Antiguo dice de sí mismo.

En el NT hay más de 320 citas directas, y más de 1.000 referencias, a los escritos del AT; y tanto Cristo como los apóstoles fueron cuidadosos en dejar claramente establecido el hecho de que ellos pensaban que esos libros poseían la autoridad de Dios mismo.

En Mateo 5:17-18, comenzando apenas Su ministerio, dice el Señor Jesucristo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.

A través de Su ministerio de enseñanza el Señor Jesucristo, no sólo citó directamente las Escrituras del AT, sino que también hizo un amplio uso de la historia bíblica para ilustrar Sus enseñanzas: el relato de la creación, el diluvio en los días de Noé, la mujer de Lot, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la experiencia de Jonás en el gran pez.

Si Cristo era quién Él decía ser, el Dios encarnado, entonces no tenemos más opción que aceptar el AT como la Palabra inspirada de Dios. Y lo mismo vemos en los Escritos de los apóstoles del Señor. Pablo dice en 2Timoteo 3:16 que “toda la Escritura es inspirada por Dios”.

Y el apóstol Pedro declara, en 2Pedro 1:20 que “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada – es decir, que ninguna fue producida por la decisión propia de sus autores –, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Pero no sólo eso. Vemos también en el NT que el Señor Jesucristo atribuyó a Sus propias palabras el mismo carácter divino que le dio a las Escrituras del AT. Por ejemplo, en Mateo 24:35 dice el Señor: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Y en Juan 5:24 dijo que Sus palabras son las que dan vida eterna a los que la reciben: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

Pero todavía hay algo más, y es que Cristo prometió a Sus apóstoles la misma inspiración que recibieron los autores del AT para que ellos escribieran acerca de Sus obras y enseñanzas.

En Juan 14:26 el Señor les dice a Sus discípulos: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Y una vez más, en Juan 16:12, dice el Señor: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”.

Estas palabras tienen muchas implicaciones. El Señor Jesucristo era judío, Él sabía muy bien el alto concepto que los judíos tenían de las Escrituras Sagradas del AT. Y Él mismo reconoció esas Escrituras como la Palabra inspirada de Dios.

Pero en estos textos lo vemos, prometiendo a Sus discípulos la misma inspiración de aquellos autores, pero para que escribieran acerca de Él. “El Espíritu Santo os recordará todo lo que yo os he dicho y os guiará a toda la verdad que aún queda por revelar”. Eso es lo que el Señor está diciendo.

Según Cristo, toda la verdad que Dios quería dar a conocer a Su pueblo, se centra en Su Persona y no se encuentra desparramada en pequeñas porciones en los diversos escritos sagrados de las otras religiones: un poco en la Biblia, otro poco en el Corán, otro poco en el Bhagavad-Gita, y así por el estilo.

Los apóstoles serían inspirados por el Espíritu Santo para completar la revelación de la verdad de Dios. Y ellos estaban muy conscientes de eso. En 1Timoteo 5:18 Pablo cita un texto de Lucas en el NT, poniéndolo a la par con uno de Deuteronomio en el AT, e introduce ambas citas como parte de las Escrituras: “Pues la Escritura dice…”.

Y en 2Pedro 3:15-16, Pedro hace lo mismo con los escritos de Pablo. Ellos estaban conscientes de que sus escritos serían colocados junto a las Escrituras del AT, y que esa colección de libros sería considerada como la Palabra de Dios, que es viva y eficaz, como dice el autor de los Hebreos en 4:12.

Así que la Biblia dice de sí misma que ella es la única revelación que Dios ha dejado de Sí mismo en el mundo para que los hombres adquieran un conocimiento de la verdad. Y esto es algo que hace de la Biblia un libro muy singular.

Aunque existen muchas religiones en el mundo y casi todas tienen sus escritos sagrados, la función de esos libros es muy diferente a la función de la Biblia en el cristianismo. Algunas religiones, como el budismo y el Confucionismo, no creen en ningún Ser sobrenatural y, por lo tanto, no claman tener ninguna revelación de parte Dios.

Y en el caso de la mayoría de las religiones restantes tampoco afirman tener ninguna Escritura divinamente inspirada. Las únicas religiones que claman poseer Escrituras divinas, con la excepción de parte de la Veda Hindú, son el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Pero ahora noten algo importante: El judaísmo acepta como inspirado el AT de la Biblia. El cristianismo acepta como inspirada la Biblia completa (AT y NT). Y el islamismo posee otro libro sagrado, el Corán, que no sólo posee una fuerte influencia de la Biblia, sino que también nos dice que la Biblia fue inspirada por Dios, sólo que luego fue corrompida por los cristianos (según ellos).

El punto es que, de un modo u otro, todas esas religiones mayoritarias apuntan a la Biblia como la Palabra de Dios.

La Biblia es un libro sumamente singular. Ningún otro libro de la literatura universal puede comparársele. Así como Dios ha dejado Sus huellas dactilares plasmadas en la Creación, para que no haya ninguna duda, así también las dejó plasmada en Su Palabra para dejar al hombre sin excusas.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia. 29 SEPTIEMBRE, 2010  |  Sugel Michelén


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Tomado de: https://www.coalicionporelevangelio.org/entradas/sugel-michelen/la-biblia-misma-es-la-prueba-mas-contundente-de-su-propia-inspiracion/

Una Mirada más Profunda a:

¿Qué dice la Biblia acerca de la Biblia?


Autor:  Matt Smethurst


La Biblia hace muchas afirmaciones sobre sí misma dentro de su texto. ¿Qué es lo que dice?


Existen sólo dos opciones cuando se trata del conocimiento de un creador divino: Revelación o especulación. Ya sea que él nos hable, o nosotros adivinemos. Los cristianos creen que, afortunadamente, él ha hablado. El Dios del cielo y de la tierra ha “perdido su propia intimidad” para revelarse a nosotros, para ser nuestro amigo, a través de un libro. La Escritura es como un pase de acceso libre a la mente revelada y voluntad de Dios.

Prácticamente, desde cualquier punto de vista la Biblia es el libro más influyente de todos los tiempos. Ninguna escasez de tinta se ha derramado en las escrituras acerca de ella, en contra de ella y a favor de ella. Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de sí misma?

La Biblia es Inspirada

Cuando la gente dice que la Biblia es “inspirada,” ¿a qué se refieren realmente? ¿Acaso sólo están diciendo que es inspiradora? Bueno, no del todo. Claro, la Biblia puede inspirar a algunos de sus lectores, pero el concepto de “inspirada” como se utiliza aquí tiene que ver con la relación entre Dios y los autores de la Biblia.

Ahora, los autores humanos de la Biblia no fueron inspirados en la forma en la que normalmente usamos la palabra hoy en día. No es como si el Apóstol Pablo hubiera visto una hermosa puesta de sol que lo hiciera sentirse conmovido por su belleza y entonces escribió Gálatas. Tampoco significa que él podía entrar en estado catatónico, recitar una vastedad de palabras a un amigo y luego recoger el pergamino y decir: “¡Veamos qué fue lo que escribió Dios!”

Primero que nada, la inspiración tiene que ver con el hecho de que el autor principal de la Biblia es Dios. En 2 Timoteo 3:16–17, Pablo escribe: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.” Observa cómo dice que la totalidad de la Biblia es “inspirada por Dios”, exhalada por Dios. No es de extrañar entonces, que la Biblia sea comúnmente referida como la Palabra de Dios.

¿Pero si Dios fue el autor, entonces qué hacían Moisés y David y Pablo y Juan y todos los otros? ¿No estaban escribiendo las Escrituras, también? Ciertamente. Verás, la Biblia fue escrita por Dios y los seres humanos o, más precisamente, por Dios a través de los seres humanos. El Apóstol Pedro lo explicó así: “Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie. Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.” En otras palabras, Dios hizo que los autores humanos escribieran exactamente lo que él quería que escribieran nada más y nada menos.

Sin embargo, estos autores no eran robots pasivos. Dios no borró sus personalidades o se apropió de sus mentes. Ellos escribieron como personas humanas pensantes y con sentimientos. Dios simplemente trabajó soberanamente a través de sus personalidades únicas, sus educaciones, sus orígenes y experiencias para habilitarlos, inspirarlos, a escribir la verdad divina. “Cada palabra de la Biblia es la palabra de un autor humano consciente y al mismo tiempo las palabras exactas que Dios se propone para la revelación de sí mismo.”

El Creador del universo ha hablado, en la historia humana, en lenguaje humano, a través de los seres humanos. De eso se trata la inspiración. En respuesta a la pregunta de quién escribió la Biblia, Dios o los seres humanos, la Biblia misma simplemente responde: “Sí.”

La Biblia es Verdadera

Muy bien, entonces la Escritura es completamente inspirada, pero, ¿también es completamente verdadera?

La Biblia dice que la palabra de Dios es verdadera porque el carácter de Dios es verdadero; Dios no es un mentiroso. Por lo tanto, el Dios de la verdad no puede hablar palabras que sean falsas. Dudar sobre la veracidad de la palabra de Dios es dudar de la veracidad de Dios mismo.

Algunas personas piensan que mientras que los conceptos “espirituales” de la Biblia son suficientemente verdaderos, gran parte de los otros contenidos (como los datos históricos y geográficos) probablemente no lo son. Pero las escrituras no hacen “ninguna restricción en el tipo de temas de los que habla con la verdad.” Además, si la Biblia no es totalmente confiable en cada punto, ¿cómo podríamos estar seguros de que es totalmente fiable en otros puntos?

Cuando nos fijamos en la misma Escritura, vemos que está llena de afirmaciones para generalizar la veracidad. Cada palabra que contiene se describe como impecable, eterna, irrompible, ilimitada en su perfección y totalmente confiable. Como concisamente dijo Jesús a Dios, “tu palabra es la verdad.”

De hecho, la veracidad de las Escrituras es tan comprensivamente asumida que todos los argumentos pueden depender de llamados de una sola palabra, el número sustantivos, incluso el tiempo de un verbo. Cuando se interpreta correctamente, la Biblia nunca te confundirá. Lo que dice, Dios dice.

La Biblia es Autoritaria

Dios es el dueño del universo que creó con su palabra. Gobierna como rey sobre su creación y esa creación nos incluye a ti y a mí. Su autoridad amorosa, para nuestro bien, se ejerce a través de su Palabra. De hecho, Dios se ha identificado de tal manera con las Escrituras que no creer en ellas o desobedecerlas, es no creer o desobedecerle a él.

Es cierto, la Biblia no es la única autoridad en nuestras vidas. Existen otras autoridades de justicia, como padres, pastores y miembros del gobierno. Sin embargo, ninguna está por encima de la palabra de Dios. La Biblia es la máxima autoridad. Esto significa que la corrección de cada creencia, valor, opinión, declaración, y sermón está resuelto de manera decisiva por la pregunta: ¿Qué dice la Biblia?

Con respecto al propio punto de vista de Cristo sobre la Biblia, se ha observado que “[Jesús] se refiere a las Escrituras, a cada parte de la Escritura y a cada elemento de la Escritura como una autoridad incuestionable.” Los reyes no dan consejos; dan órdenes. La obediencia a la Palabra de Dios, por lo tanto, no es opcional. “No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.”

Como observa J. I. Packer, “Los verdaderos cristianos son personas que reconocen y viven bajo la palabra de Dios. Se someten sin reservas a ella, creyendo en la enseñanza, confiando en las promesas, siguiendo las órdenes. Sus ojos están sobre el Dios de la Biblia como su Padre y el Cristo de la Biblia como su Salvador.” En otras palabras, un cristiano es aquel que oye la voz de Jesús en las Escrituras y con gusto la sigue.

J. C. Ryle comentó: “¡Feliz es el hombre que posee la Biblia! ¡Aún más feliz es aquel que la lee! Y más feliz de todos es aquel que no sólo la lee, sino que la obedece.” Tan contracultural como contra-intuitivo que se pueda sentir, los cristianos creen que en la obediencia a la palabra de Dios es donde se encuentran la verdadera vida y la libertad.

La Biblia es Clara

La Biblia es un documento antiguo. Se puede sentir extranjero, y algunas partes ciertamente son confusas. Sin embargo, como dice el salmista, “La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.” Incluso Dios manda a los padres a enseñar la Biblia a sus hijos.

He escuchado decir que la Escritura es lo bastante superficial para que un niño la pueda vadear, pero lo suficientemente profunda como para que un elefante pueda nadar. Creo que eso es profundamente correcto. La Biblia está “escrita de tal manera que sus enseñanzas sean capaces de ser entendidas por aquellos que la leen buscando la ayuda de Dios y estando dispuestos a seguirla.”

A veces la escritura es difícil de entender porque está hablando de cosas complicadas. En estos momentos, un estudio extendido y devoto puede ser necesario. A menudo, sin embargo, es difícil de entender porque simplemente no nos gusta lo que dice. Como lo dijo Mark Twain sarcásticamente, “No son aquellas partes de la Biblia que no entiendo las que me molestan; son las partes que sí entiendo.” Comúnmente no es que la Biblia sea confusa, sino que no somos receptivos.

La Biblia es Suficiente

La Escritura contiene todas las palabras de Dios que necesitamos para poder conocerlo verdaderamente, confiar en él plenamente, obedecerlo perfectamente y disfrútalo abundantemente. Pedro dice que Dios nos ha dado “todo lo que necesitamos para una vida piadosa” a través de los conocimientos disponibles en las Escrituras. Asimismo, Pablo dice que la Biblia es tan completa que a través de ella podemos estar “enteramente preparados para toda buena obra”, “enteramente” y “toda,” no “en parte” y “casi toda.” No puede ser más amplio que eso.

Mientras que la Biblia puede no decirnos todo lo que queremos saber, sí nos dice todo lo que necesitamos saber. Su verdad no es exhaustiva, pero es suficiente. Contiene todo lo que necesitamos saber para ser salvos y obedecer a Dios en la fe, no es de extrañar que tales advertencias tan severas acompañen el agregar o eliminar alguna de sus palabras.

“El caso es que cada corrupción del cristianismo bíblico comienza por comprometer el principio de suficiencia,” uno de los autores observó. “Cada desviación del cristianismo establecido por Cristo y los apóstoles comienza al agregar o quitar de la Biblia. Cada desviación es la Biblia más algo o menos algo.”

La Biblia es Poderosa

Puesto que el autor definitivo de la Biblia es Dios, es un libro de poder sin precedentes. Sus palabras son lo suficientemente fuertes como para derretir corazones y cambiar vidas. El libro de hebreos dice, “la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Decir que la Biblia es poderosa es otra manera de decir que es eficaz. El Espíritu Santo lo utiliza para llevar a cabo sus planes. El libro es un instrumento de acción de la mano todopoderosa de Dios. “No te contrapongas a la palabra de Dios,” dijo una vez el reformador suizo Ulrich Zwingli. “Tal vez uno puede contenerla por un rato, pero es imposible detenerla.”

Es importante darse cuenta de que Dios propone su Palabra no sólo para enfrentar a nuestras mentes, sino para cambiar nuestros corazones. Como lo pone una persona, “La Biblia no fue escrita para satisfacer tu curiosidad; fue escrita para transformar tu vida.”

La Biblia está centrada en Cristo

Contrario a la creencia popular, la Biblia no es simplemente una colección de principios éticos, clichés morales o lecciones abstractas de vida. Es una historia apasionante.

Al final, esa historia no se trata de ti y de mí. Es acerca de Jesús. En Lucas 24, el Salvador resucitado se aparece a dos seguidores en el camino a Emaús. Lucas relata lo que sucedió: Jesús les dijo, “¡Qué torpes son ustedes, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.”

Más tarde, después de aparecerse a sus once discípulos, Jesús les dice: “‘Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras.”

Sin embargo, no fue sino hasta justo después de su resurrección que Jesús habló de esta manera. Durante su ministerio terrenal explicó a los “expertos de la Biblia” del día su lugar central en la gran historia: “Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor! Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida… Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él.”

Se ha observado con razón que el Antiguo Testamento es “Jesucristo oculto” y el Nuevo Testamento es “Jesucristo revelado.” De principio a fin, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la trama de la Escritura anticipa, proyecta y encuentra su resolución definitiva en el hijo redimido de Dios. Y quizás lo más impresionante de esta historia es que el personaje central nos ama de manera recíproca.

La Biblia es Preciosa

La Biblia es el tesoro más valioso en el universo. Es nuestra comida, nuestra vida, nuestra comodidad, nuestra fuerza, nuestra guía, nuestro deseo, nuestra esperanza, nuestro amor, nuestra alegría y nuestro tesoro.

¿Sabías que incluso los libros de Levítico y Crónicas y Abdías fueron escritos para animarte? Eso es lo que dice la Biblia, de todos modos: “Todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza.” Todo. ¡Qué palabra tan amplia! Pablo llega muy lejos como para afirmar que la totalidad del Antiguo Testamento fue escrito para ti, para enseñarte, animarte, ayudarte a aguantar y a inundar tu corazón con esperanza.

Y mientras que debemos evitar la “bibliolatría”, atesorar las Escrituras más que a su autor, es sorprendente constatar lo inseparablemente conectado que están la Palabra de Dios con Dios mismo. De hecho, abandonarla es abandonarlo a Él. No será sino hasta que Jesús regrese y nuestra fe se convierta en vista, debemos vivir en la “era del oído.” “Por ahora,” dijo San Agustín, “trata las escrituras de Dios como el rostro de Dios. Derrítete en su presencia.” Como lo comentó un gran predicador, “Para mí la Biblia no es Dios, sino que es la voz de Dios, y no la escucho sin asombro.”

La Biblia es un baúl sin fondo de belleza y maravilla. Se dice ser inspirada, verdadera, autoritaria, clara, suficiente, potente, centrada en Cristo y preciosa. Que Dios nos ayude a tratarla como tal.

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